Soy Sylvia y me encanta escribir para chicos. Cada vez que lo hago juego con las hadas y los duendes que conocí en mi infancia, cuando vivía en Tacuarembó. Después vine a Montevideo, estudié mucho y me recibí de médica. Me casé con Jorge Oyenard y tuvimos tres hijos: Jorge Luis, María Pía y María Noel que, aunque no lo confiesen, porque son grandes, también tienen duendecitos y gnomos en sus corazones. Como Guillermina, mi nieta. En realidad, pienso que todos los que creemos en la belleza y en el amor compartimos el milagro de ser un poco niños para gozar con el canto de los pájaros, el giro de las cometas los días de sol y los helados de crema con baño de chocolate.

Mis hijas, María Pía y María Noel.
Mi hijo Jorge Oyenard

¿Cuántos libros escribí? Unos cuantos, pero los que más han gustado a la gente menuda son: Poemas de azúcar, De chistera y con bastón, Con un ojito abierto, El vestido de la flamenquita, Reparto general de bienes y dones, Pájaroflor y Cuentos de chiribirivuela, si, como leíste, chiribirivuela.

Sylvia narrando en Maratón del Cuento, Quito, Ecuador, Itchimbía, 2007.

También tengo libros para adultos de poemas (la mayoría son de amor) y ensayos. En este caso, he escrito diferentes obras para los maestros, o dirijo, desde 1984, la publicación de una revista (aunque la seguimos llamando Boletín) de la Asociación Uruguaya de Literatura Infantil-juvenil (A.U.L.I.). Otras veces comento lo que aprendí so0bre narración de cuentos o cómo escribir poesía. ¿Cuántos premios he ganado? Algunos por aquí y otros por allá, pero el más importante es saber que me comunico con mis lectores. ¿Las alegrías que las publicaciones me brindan? Infinitas. Por ejemplo, saber que mis palabras atraviesan el tiempo y el espacio y llegan a chicos que nunca he visto; conocer que aquellos niños que no gozan del sentido de la vista pueden leerme por el tacto. Para ellos preparé especialmente Agua fresca y Ala y espuma, una selección de poemas iberoamericanos que se distribuyeron generosamente a todos los países hispanos a través de la Fundación Braille, la Cámara Uruguaya del Libro, la Organización de Estados Iberoamericanos y la Fábrica Nacional de Papel.

Artigas, 1985.

Soy feliz visitando escuelas, contando cuentos, escuchando canciones, viajando para conocer gentes y ciudades, dando conferencias y aprendiendo algo más. Para mí, escribir es una fiesta. Una manera de ser libre. Una posibilidad de ser, también, un poco hada y transformar mis sueños en realidad. La palabra es mi fórmula mágica y con ella y por ella te invito a compartir un vuelo de ternura y amistad.

Mi nieta Guillermina

 

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